sábado, 3 de diciembre de 2016

LUIS ALBERTO MONGE: MAESTRO. 3/12/2016

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LUIS ALBERTO MONGE: MAESTRO

Guillermo E. Zúñiga Chaves

Abarcar la trayectoria  de D. Luis Alberto Monge es imposible en un corto comentario. Señalar todo lo que le aportó al país, sería pretensioso. La noticia de su muerte provoca reflexiones sobre el hombre, el consejero, el amigo, el Presidente, el político, el maestro. Porque es inevitable recordar a Don Luis en todas esas dimensiones.

Empezó su Gobierno con una situación económica realmente complicada. Cuando los costarricenses le dimos el mandato, se puso a hacer su trabajo. No gastó tiempo en  buscar si había arcas, vacías o llenas, o si la finca estaba muy encharralada, o a decir que no sabía como estaban la cosas,  majaderías que hoy se han puesto de moda. Enfrentó la situación con decisión y sabiduría, pues para eso había ido a pedir los votos por todo el país.

Sobre el manejo de esta crisis, en la entrevista que publica Diario Extra el jueves de esta semana,  dice:  “Yo sentí miedo de que el pueblo no me ayudara porque si era así, no podíamos salir adelante”.  Qué lección política: el apoyo del pueblo es lo que legitima las acciones de Gobierno. Se gobierna siempre pensando en el pueblo. Porque las decisiones que se tomaron en aquel momento no fueron fáciles y  algunas fueron muy dolorosas. Si el pueblo las entiende, el pueblo confía, acepta el sacrificio y apoya. Esto se dice todo el tiempo; pero no todos lo practican y menos,  lo logran.

En esas declaraciones reconoce que un Presidente también siente miedo ante las circunstancias que se le presentan.  Es el hombre humilde el que está hablando, característica que todos le reconocimos a D. Luis Alberto.  Pero él va más allá: “un presidente que cree que lo sabe todo es un peligro para cualquier país. Yo tenía claro que tenía carencias y debilidades, por eso busqué gente que me complementara y tuve un equipo maravilloso”. Difícilmente un político hoy en día acepte que tiene debilidades. Es más, las circunstancias cada vez más lo obligan a ser un “todólogo”; es decir se espera que sepa de todo. Pero además D. Luis Alberto tiene la hidalguía  para reconocer que sus logros de Gobierno, no se le deben atribuir solo a él, aunque le tocara tomar las decisiones definitivas; sino que su equipo le complementó y le ayudó.

Me conmovió escucharlo decir que no había ido  a la Universidad. Al fin de cuentas no le hizo falta. Lo compensó permitiendo con su trabajo político, que muchos otros muchachos sí pudieran asistir a  las aulas universitarias y de esta forma construirse una vida digna.

La educación política también fue su preocupación. Fue fundador de la CEDAl, que en una época fue la fragua donde el semillero de jóvenes se formaron para la acción política consciente. Porque los recambios generacionales en la política se programan, se diseñan; no se improvisan.

Le escuché  muchas veces llamar a la actividad política como la “jungla de la política”. Decía que en esa jungla se corre el riesgo de endurecer los corazones de los participantes, de volverlos insensibles. Y eso hay que evitarlo. En esa entrevista dice que  “yo no tengo odio, ni rencor, ni envidia, porque esos sentimientos le hacen daño al que los siente”. Esto refleja ese espíritu superior que debemos emular.

Esa actitud hacia la  política la complementa con esta otra frase: “Al país no le conviene que ningún gobierno salga mal porque las consecuencias las pagamos todos, sin importar la clase social, ni el sector al que pertenezcamos ni el partido en el que militemos”. Esto se repite con facilidad, pero no siempre se practica. Consejos de gran actualidad, para que transformemos la vida política nacional en un espacio de construcción a base de propuestas, y no un campo minado de bajadas de  piso, ataques de todo tipo, obstrucción permanente y confrontación vacía.

D. Luis Alberto fue un referente en temas de la socialdemocracia. Nos dio sus criterios, su enfoque y permitió aclaraciones, ampliaciones y objeciones. Fue un generoso consejero, cuando lo busqué.

Descanse en paz D. Luis Alberto.



sábado, 26 de noviembre de 2016

EL IMPUESTO SOBRE LA RENTA ES REGRESIVO. 26/11/2016

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EL IMPUESTO SOBRE LA RENTA ES REGRESIVO

Guillermo E. Zúñiga Chaves

Sí, leyó bien. Resulta que el impuesto sobre la renta en Costa Rica no ha sido progresivo como pensábamos. Así lo expone el último Informe del Estado de la Nación, en un apartado que precisamente llama “Impuesto sobre la renta es regresivo y limita la recaudación”. (Página 172 y siguientes). ¿Cómo es que se llega a esta conclusión tan inesperada y reveladora? Se basa en la Ponencia, de Bachas y Soto, “El rol del impuesto sobre la renta: hacia un sistema impositivo con mayor cumplimiento, progresividad y recaudación”. (Agosto 2016).
Es un trabajo detallado, con datos del Ministerio de Hacienda. Los autores explican que “el trabajo utiliza el universo de empresas de Costa Rica que declaró impuestos al Ministerio de Hacienda para el periodo 2008-2014…Los datos son para 222.352 empresas y un total de 617.929 observaciones en estos siete años…”
TRES RANGOS. El actual Impuesto Sobre la Renta de las empresas tiene tres  tasas de impuestos a pagar: para las de menores ventas o menores ingresos brutos  se les cobra el 10%; a las siguientes, se les cobra el 20% y a las que tienen mayores ingresos  se les cobra el 30%. En teoría, y así todos lo habíamos pensado por lo menos hasta ahora, es un sistema progresivo: es decir, los que más ganan, los que venden más, los más grandes, son los que más pagan. Un impuesto ideal.
HECHA LA LEY; HECHA LA TRAMPA. Sin embargo, el análisis de esos datos por parte de los investigadores nos dice lo siguiente “…las empresas que tienen una tasa impositiva de 10% en promedio tienen una rentabilidad de 15%, las empresas con tasas impositivas de 20% la rentabilidad les cae en torno a 6% y, finalmente, las empresas con tasas de 30% les cae la rentabilidad por debajo de 5%”. (Ponencia, página. 8).
Es decir, conforme las empresas venden más y tienen rentas butas mayores, con lo cual caen en los tractos de impuestos más altos, la renta neta que obtienen o declaran va siendo cada vez más baja.  En consecuencia, las empresa menores pagan proporcionalmente montos mayores que las empresa más grandes. Con esto el impuesto se vuelve regresivo.
El Viceministro de Ingresos D. Fernando  Rodríguez interpreta que “Es un mecanismo de elusión. Evidentemente aprovechan esa circunstancia para acomodarse en algunos de los límites intermedios, es una falencia de la ley porque la propuesta está creada dis que para estimular empresas pequeñas, pero lo que provoca es que las grandes se fraccionen en distintas sociedades o mecanismos de organización legal o corporativo de manera que también fraccionan sus ingresos”.   (La Nación, 24/11/2016, página 20-A)
EL IMPUESTO PROPUESTO PARA LAS EMPRESAS. El proyecto actual del Ministerio de Hacienda establece una tasa única para las empresas del 30% sobre la renta gravable. Con dos excepciones. La primera, las empresas que tienen ventas brutas menores a ciento seis millones de colones (¢106.000.000,00) y que se clasifiquen como microempresas y pequeñas empresas,  inscritas en el Sistema de Información Empresarial Costarricense en el Ministerio de Economía, Industria y Comercio y las que se clasifiquen como microempresas, pequeñas y medianas empresas agrícolas inscritas en el Ministerio de Agricultura y Ganadería, tendrán una escala diferenciada. Y la otra excepción son las Cooperativas de Ahorro y Crédito, quienes tendrán una tarifa general del quince por ciento (15%). Esto es como un flat tax modificado, donde se pretende dar un “tratamiento  mejor a las pequeñas”.
       Para evitar el fraccionamiento artificial de las actividades empresariales, el proyecto propone “reglamentariamente podrán establecerse las condiciones que se estimen necesarias para prevenir o corregir el fraccionamiento artificioso de la actividad”.

EN CONCLUSIÓN. Estamos ante una nueva evidencia que obliga a repensar el diseño de este impuesto. Tal y como está ahora permite estos mecanismos de planeamiento tributario y de elusión. Hay que cerrar todos los portillos para que al aporte tributario sea lo más equitativo posible.




sábado, 19 de noviembre de 2016

COMPROMISOS DEL PRÓXIMO GOBIERNO. 19/11/2016

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COMPROMISOS del próximo gobierno

Guillermo E. Zúñiga Chaves

He señalado la urgencia de resolver una serie de problemas que han venido acongojando al país. Sin duda, la próxima administración se enfrentará al tema de la creación de empleos, al manejo cambiario y de la inflación, a los asuntos salariales, a la lentitud en la ejecución de la obra pública, a enderezar las cuentas fiscales, en fin, los asuntos que nos han venido ocupando en los últimos años. Estos y otras dificultades están ahí y el próximo gobierno tendrá que atenderlos con prontitud y habilidad.

Sin embargo, hay un tema que me parece central y que en ocasiones anteriores he tocado tangencialmente. El principal problema del país es político. Quien tome las riendas del Ejecutivo debe entender esto y debe priorizarlo.

¿En qué sentido lo pienso?  A lo largo de los años se ha venido erosionando la credibilidad en la política y en los políticos. Producto de malas decisiones, de malos manejos, de promesas no cumplidas, de derechos dados en el papel pero sin contenido económico para hacerlas realidad y un gran etcétera,  llegamos a una sociedad que no se mueve, que se percibe como estancada. Esto nos ha llevado a que los ciudadanos  satanicen la política y  la rechacen .   

La participación ciudadana, que existe, es limitada. El reciclado de personajes en la arena política, tampoco ayuda mucho. O el decir una cosa y hacer otra, tampoco colabora. Lo grave es que no solo se deslegitima a los políticos, si no que hay una evidente amenaza a la institucionalidad del país. De esto a que se presente  un resquebrajamiento del equilibrio democrático no hay más que un paso. Sí, estamos en una encrucijada en la cual la institucionalidad no atiende las necesidades de los ciudadanos. Hay una enorme desconfianza entre los actores que impide logar acuerdos.

Como las decisiones políticas se postergan, los ciudadanos llevan los casos a la  Sala Cuarta y se judicializa la política. El actor político evade su responsabilidad  y  deja la decisión son llevdos al Minisetri Publci, como mecanismos para inmovilzar a actores. paislamos en forma inteligente entre nostros, o el aen manos de otros. Pero no solo se ha judicializado en ese sentido; también muchos conflictos que son de la esfera meramente política,  son llevados al Ministerio Público, como mecanismo para inmovilizar a los actores y sus propuestas, aunque al final de los años se descubra que no había fundamentos para las acusaciones. El daño está hecho para las personas y aumenta la desconfianza social. Flaco favor a la democracia.

Por eso el país requiere de dirigentes que le hablen con la verdad y expongan con claridad sus visiones. Desde luego que el Presidente que elijamos no puede manejar las cosas por decreto. Se requiere del concurso de la Asamblea y otras instancias. Pero lo que no se vale es andar armando una campaña poniendo por delante la calculadora política.

Por ejemplo, si el país necesita una reforma hacendaria, se debe decir con claridad la forma en que se entiende. Esa historia que en época electoral no se pueden hacer cosas, por cálculo electoral, debe desterrarse. O si creemos que hay que profundizar la inserción en la economía mundial, que se aclare cómo hacerlo y el por qué. O si estamos a favor de la unión de personas del mismo sexo, que así se exponga. Se deben hacer los pronunciamientos claros para que el electorado escoja.

Daño hacemos a la democracia, y a la marcha del país, si pensamos que hacer “buena política” es andar escondiendo, por cálculo electoral, lo que verdaderamente pensamos.  Ese liderazgo claro, con propósitos definidos, es lo que necesitamos. Cuando los dirigentes hablen con la verdad, sin cálculos electoreros,  empezaremos a recuperar la credibilidad en el sistema,  el espacio para los acuerdos y la  vida democrática.

Las campañas políticas, inclusive las pre-campañas de los partidos, deben ir más allá de los “amarres políticos” y volverse cada vez más transparentes y más propositivas. Es más, deben ser profundamente educativas, porque así entendida, la Política es una actividad noble.  El cinismo debe desterrase de la política. El político cínico hace daño a la democracia.

Coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace. Sinceridad, transparencia, propuestas claras y sobretodo, un inmenso compromiso por el bien del país.



sábado, 12 de noviembre de 2016

LA MEJOR POLÍTICA SOCIAL. 12/11/2016

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LA MEJOR POLÍTICA SOCIAL

Guillermo E. Zúñiga Chaves

Hace unos días, a propósito de la última medición de los niveles de pobreza en el país, se desarrolló una discusión un poco insulsa. Tomó un tinte político y partidario. El partido de gobierno diciéndonos que ahora sí, la cosa iba en serio; y la oposición tratando de minimizar los resultados. ¡Qué mezquindad de las partes! ¿Cómo no nos vamos a alegrar porque un grupo de personas se hayan alejado de la pobreza?

La pregunta es cómo vamos a hacer para que este patrón pueda mantenerse en el tiempo y empecemos una ruta sostenida de disminución de la pobreza.  

Como la inflación es baja, el costo de la canasta  que define la línea de la pobreza es baja también. La inflación ayuda,  pero esto no es suficiente para sacar a la gente de la pobreza.

Hay factores estructurales en el mercado laboral que deben considerarse. El último Informe del Estado de la Nación, nos invita a ver el país “con otro lente” y nos aporta nueva información sobre el mercado laboral, que es lo que hoy tratamos.  Nos recuerda que en informes  anteriores han señalado  “que el desempeño reciente del mercado de trabajo, caracterizado por un alto desempleo, incumpliendo de las garantías laborales y una mayor informalidad, es determinante en la explicación de la creciente desigualdad del ingreso y el estancamiento de la pobreza por ingresos”. (Estado de la Nación, Resumen, Noviembre de 2016, pag. 38).

EMPLEO Y MÁS EMPLEO. El documento presenta unas simulaciones de las que extraigo dos, identificadas como las de mayor impacto.  Primero: Si las personas que están inactivas con edades entre 25 y 64 años consiguieran trabajo,  la pobreza bajaría en -9.2 puntos y la desigualdad bajaría en -9,7 %.  Segundo: si la población desocupada encontrara empleo,  la pobreza caería en -4,3 puntos y la desigualdad caería en -4,9 %. O sea, que a más empleo menos pobreza y menos desigualdad.

La mala noticia es que el aparato productivo no está generando esos empleos. El estudio afirma que “…dado el bajo crecimiento esperado, no parece que la dinámica de la economía vaya a alcanzar -por sí misma- para ofrecer más y mejores oportunidades a la población”. (misma página). En consecuencia requerimos que la economía crezca a tasas mayores, como lo hemos argumentado en tantas ocasiones. Y se debe entender que la mejor política contra la pobreza y la desigualdad es una buena política económica, que tenga como objetivo central la creación de empleos bien remunerados al lado de un crecimiento económico robusto. Esto no es asunto de “política social”; es un asunto de diseño de “política económica”.

OTROS HALLAZGOS. El estudio señala que se sigue  incumpliendo el pago de los salarios mínimos, y que si se pagaran “…la desigualdad en la distribución de los salarios medida con el coeficiente Gini, se reduciría en 3,8 puntos…”. (pag. 39). Esto no es nuevo y su solución no requiere ninguna legislación adicional. Se trata de hacer cumplir la ley; tarea administrativa que deben realizar las autoridades en forma rigurosa.

Hay un alto incumplimiento de garantías laborales; el 18% de los trabajadores no recibe ni una sola garantía. (Diagrama 1.1, pag. 39). De nuevo control riguroso sobre las normas. Además, el estudio menciona que “…solo un 16% del empleo se genera en sectores … que muestran fuertes encadenamientos productivos”, y la mayoría de las personas están ocupadas en actividades débilmente vinculadas al resto del aparato productivo.  (pag. 39).

Concluyo. Restringir la discusión sobre la mejora en la pobreza y la distribución, al resultado del número que anualmente el INEC calcula es válido, pero es muy limitado. Además, estos aportes que hace el Estado de la Nación confirman que la estabilidad de precios no es suficiente para disminuir la pobreza y la desigualdad. Se requiere, al menos,  tener mayores y mejores empleos,  mejores tasas de crecimiento económico, impulsar actividades con encadenamientos productivos fuertes y hacer cumplir las leyes laborales. Por ello la mejor política contra la pobreza y la desigualdad es una buena política económica, cuyo  objetivo central sea el empleo bien remunerado.