sábado, 14 de octubre de 2017

A GRANDES MALES, GRANDES REMEDIOS. 14/10/2017

  

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A GRANDES MALES, GRANDES REMEDIOS

Guillermo E. Zúñiga Chaves

Los efectos de  la  tormenta Nate han sido enormes; se dice que hizo más daño que el huracán Otto. Las noticias nos han enseñado los estragos hechos por las aguas que cayeron en estos días.  Lo más doloroso es la pérdida de vidas humanas. Que quienes han perdido familiares, encuentren la paz y el consuelo.

Este fenómeno natural ha desnudado las debilidades que tenemos en nuestra infraestructura, pero no solo la vial. Problemas en alcantarillas, en el desahogue de las aguas servidas, en el diseño de nuestros comunidades y barrios, en los asentamientos humanos, construcciones en zonas de alto riesgo, impactos en escuelas y un gran etcétera. Una enorme llamada de atención a la planificación territorial, que también debe señalar las áreas de cultivo para evitar las pérdidas agropecuarias.

La Comisión Nacional de Emergencias, el Instituto Meteorológico Nacional y el resto del aparato público nos tuvieron informados sobre la evolución del fenómeno. Sin duda ayudó a evitar tragedias mayores.

Ahora viene la reconstrucción.  En primer lugar atender y mitigar los primeros impactos. Muchísima gente está en albergues; muchos perdieron su vivienda y demás pertenencias. Esta es una etapa de movilización ciudadana donde todos solidariamente aportamos nuestro granito de arena. Las quejas sobre la Comisión y el Gobierno ya empiezan a aparecer. Inevitable. No todos se sienten atendidos.

El Gobierno anuncia que ha negociado con el BID un préstamo de US$20 millones para atender estas primeras necesidades (Diario Extra, 10 octubre 2017, pág. 6). Ojalá que su aprobación por la Asamblea sea rápida.  Algunos proponen que la mitad de la deuda política se pase a los fondos de la emergencia. Se podrá mostrar de esta forma solidaridad con un pueblo golpeado. De paso se podrá demostrar que con menos plata se pueden hacer cosas en política.  Veremos cómo reaccionan los partidos.

BANCO MUNDIAL. En el año 2008 el país había negociado un préstamo con el Banco Mundial, por US $65 millones, para atender las necesidades inmediatas en este tipo de emergencias. La idea negociada fue que una vez que se usara el monto necesario, el país reintegraría ese monto hacia el final del año, de forma que siempre estuvieran disponibles los US$65 millones.  Era como tener un seguro para las emergencias a precio muy cómodo. Estaba pensado como un mecanismo para evitar carreras. No se ha dicho que se vaya a usar esta disponibilidad.  En la de menos ya se gastó, no se repuso o venció. Valdría la pena explorar si el Banco Mundial está dispuesto a financiar un mecanismo de este tipo o algo mejor.

Después viene la reconstrucción  de largo plazo. Es un buen momento para reflexionar  sobre la mejor manera de rediseñar nuestra infraestructura, entendida en un sentido amplio. “A grandes males, grandes remedios”, dice la sabiduría popular. En concreto propongo que se debe impulsar un Programa para la Recuperación de la Infraestructura Nacional.  Desde luego debe incluir un estricto planeamiento territorial y construir la institucionalidad que haga valer ese planeamiento. Ya son muchas veces que tenemos que vivir estos desastres, causados, sí,  por la naturaleza, pero también ayudados por la mano del hombre.

Las autoridades han sido cautas en revelar cifras requeridas para la atención inmediata y la reconstrucción; siguen detallando los daños. Y nos siguen alertando que las lluvias continúan y que debemos estar atentos. En  el fondo, todos estamos temerosos de otros desastres.

Pero tanto la atención inmediata, como la reconstrucción de más largo plazo, va a costar mucho dinero. Dependiendo del alcance que se quiera dar a las soluciones, podemos estar hablando de al menos entre 1,5%  a 2% del PIB. Lamentablemente  la situación fiscal no ayuda en nada. Se va a necesitar mucha innovación financiera y mucha voluntad de cooperación, para enfrentar este reto. Se va a requerir inversión pública, alianzas público-privadas, concesiones, distintos acuerdos institucionales. Una gran oportunidad para buscar soluciones ambiciosas. Sería bueno que los actores políticos se pronuncien y se comprometan.  







sábado, 7 de octubre de 2017

RECORTE DE IMPUESTOS ¿PARA QUÉ?. 7/10/2014

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RECORTE DE IMPUESTOS ¿PARA QUÉ?

Guillermo E. Zúñiga Chaves

Ahora sí, la semana pasada, el Presidente Trump presentó su reforma. Como era de esperar, es un recorte de impuestos. El Partido Republicano,  aliado del pensamiento conservador, siempre ha insistido en que los impuestos deben bajarse. Lo hicieron en su momento Reagan y Bush hijo. No es un asunto nuevo en ese grupo. Lo que es nuevo, es la magnitud del recorte de Trump;  el New York Times afirma que es la revisión de impuestos más grande en décadas.

La idea que está detrás de estas propuestas es que bajar los impuestos es un buen negocio para el fisco. Se argumenta que cuando las tasas de los impuestos suben mas allá de un cierto límite, la recaudación de los impuestos más bien baja. Este es el concepto que recoge la Curva de Laffer, así llamada en reconocimiento a este economista norteamericano que, según se dice, dibujó la curva que dio origen al famoso concepto, en una servilleta de lino de un restaurante.

Este argumento se condimenta diciendo que cuando los impuestos bajan, habrá más inversión, lo que hará que la economía crezca, con lo que el fisco recauda más. Es usual escuchar que estas rebajas de impuestos se pagan solas. Este pensamiento conservador tiene sus corifeos en el país. En el pasado ya han hecho uso de estos argumentos, y los volverán a utilizar en las discusiones locales de impuestos, refiriéndolas al recorte de Trump. A mí me lo pidieron durante la crisis. Sí; en el 2009 me insistieron que bajara el impuesto sobre la renta para enfrentar  la recesión. Argumentaban lo mismo: que se activaría la inversión y crecería la economía. si se apruieba esta poruesta los impuesto del gobierno feeral de USa  em,persas indicviuales o familiares, y se rebvaj los impueComo no les hice caso, todavía me lo cobran.

Algunos analistas norteamericanos indican que esto no es una reforma tributaria; lo califican directamente como una simple rebaja de impuestos. Efectivamente, se unifican tasas y se baja el impuesto sobre la renta a las personas, se aumentan las deducciones que pueden hacer los contribuyentes, se reduce la tasa de impuesto a las pequeñas empresas individuales o familiares, y se rebaja el impuesto a las grandes corporaciones.

Según un análisis preliminar del Tax Policy Center (29/9/2017), si se aprueba esta propuesta, los impuestos del Gobierno Federal de USA se reducirán en US $2,6 trillones en los primeros 10 años. En la década siguiente el fisco americano dejará de recibir US $3,6 trillones. Esto es mucha plata que se embolsarán los contribuyentes.

Otros expertos indican que con la rebaja se beneficiarán más las familias de mayores ingresos. (Howard Gleckman, del Tax Policy Center). Para dar un ejemplo, sucede que para las corporaciones se está proponiendo una rebaja del impuesto sobre la renta gravable al 20%, siendo hoy del 35%. ¡Tamaño mejora!  Entonces ya se está levantado la controversia sobre quiénes serán los mayores beneficiados.
Decía anteriormente que otros presidentes republicamos habían hecho sus recortes. Los recortes fiscales de Reagan incrementaron el déficit, ayudando a aumentar las tasas de interés a 20%, lo que a su vez contribuyó a la recesión que se produjo a continuación…, reseñó la semana pasada en The New York Times el veterano periodista Steven Rattner, quien para la época del gobierno de Reagan era un joven reportero en ese diario” (Tomado de BBC Mundo, del 8/5/2017). Y agrega: "Desde el punto de vista impositivo, las pérdidas de ingresos fiscales totalizaron 2,9% del Producto Interior Bruto promedio entre 1981 y 1985"
Más adelante en el mismo artículo se comenta sobre los recortes de Bush en 2001 y reforzados en 2003. “De acuerdo con un análisis del Centro sobre Políticas y Prioridades Presupuestarias (CBPP, un centro de investigación con sede en Washington) los más ricos fueron los principales beneficiarios de estas reducciones fiscales: el 1% de los hogares más ricos se ahorraron en promedio unos US$570.000 entre los años 2004 y  2012 lo que significó un aumento de sus ingresos netos de 5% cada año”.
CONCLUYO. Por la víspera se saca el día. Con los conservadores en el poder, ¿qué otra cosa podríamos esperar?







sábado, 30 de septiembre de 2017

EL PRESUPUESTO DEL 2018 (IV). EVITEMOS LOS SIMPLISMOS. 30/9/2017

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EL PRESUPUESTO DEL 2018 (IV). EVITEMOS LOS SIMPLISMOS.

Guillermo E. Zúñiga Chaves

El presupuesto se refiere a los gastos del Gobierno Central. Pero el aparato público incluye otras instituciones que tienen lógicas financieras distintas. Me refiero a las Instituciones Públicas Financieras (ejemplo: bancos o el INS)  y a las Instituciones Públicas No financieras (ejemplo: ICE o Recope).

Estas otras instituciones públicas atienden negocios y brindan servicios, por los que cobran precios, tarifas o tasas. En lugar de estar en manos privadas, que también cobrarían por esos servicios, en Costa Rica una buena parte son propiedad del Estado.  Buscan la rentabilidad como lo haría cualquier otra empresa. Digamos que desde el punto de financiero, “deben verse solas”.  Si lo hacen con eficiencia, es otro tema, muy importante desde luego.

Entonces lo que está apretado es el Gobierno Central. El presupuesto del Gobierno Central incluye los gastos de los ministerios, del TSE, del Poder Judicial (que incluye al OIJ), de la Asamblea Legislativa , de la Presidencia de la República, de la Contraloría y de la Defensoría,  Regímenes de Pensiones con cargo al presupuesto y Partidas Específicas.  A todo lo anterior hay que sumarle los gastos por el servicio de la deuda que, como ya expuse, se está llevando casi la tercera parte del presupuesto.

Y para no crear confusión, anoto que esas Partidas Específicas se llevan  ¢ 2.000 millones, monto insignificante comparado con los ¢ 9.3 billones  del total del presupuesto. No pasa lo mismo con las transferencias  destinadas a las pensiones, que suman ¢ 954.000 millones, prácticamente un 10% del total del presupuesto. O con el Ministerio de Educación que se lleva ¢ 2.5 billones, un 27% del total.

TRANSFERENCIAS. A través de los ministerios, se canalizan cerca de ¢ 3.3 billones (35% del total) en  transferencias a instituciones como el PANI,  la CCSS, al IAFA, al ICODER, a FODESAF, para el Programa Avancemos, para becas, para el CONAVI, para los municipios, para las Juntas de Educación, para los comedores escolares, para las universidades, las ya citadas pensiones. En fin, una larga lista.

¿ALCANZA? La prensa informa que los diputados que están viendo este presupuesto en la Comisión de Hacendarios, han expresado preocupaciones porque los recursos para Seguridad no alcanzan, o más serio, que el dinero presupuestado no va a alcanzar para todo el año entrante. ¡Vaya contradicción! Al tiempo que se pide que se corte el gasto, ahora se acusa que lo presupuestado no va a alcanzar. Debe estar claro que si quieren atender “ese temor”, van a tener que autorizar gastos mayores,  lo cual obligaría a aumentar, aún más,  el endeudamiento que ya es insostenible.  Y conste que uno de los recortes que se hicieron fue bajar los gastos de capital (las inversiones) en  -17%, como ¢ 122.000 millones menos que en 2017.

PRESUPUESTO BASE CERO. Por eso cuando se dice que lo que debemos hacer es recortar el gasto, sin señalar cómo, cuáles y en qué monto, esa es un posición simplista y hasta cierto punto evasiva. He sostenido que el gasto debe  revisarse; pero debe hacerse con criterios y señalamientos claros y justos. El país debe entrar de inmediato a realizar un ejercicio que se conoce como “Presupuesto Base Cero”.

Es cierto que es un proceso complejo, que toma tiempo y exige un gran apoyo político. Pero es la mejor forma de hacer una revisión detallada y ordenada de los gastos. El proceso consiste en arrancar el análisis del presupuesto desde cero, y partir de ahí revisar cada una de las partidas, cada una de las asignaciones  y  revisar si ese gasto se justifica o no. Se hace caso omiso de las obligaciones creadas por ley (esas también se revisan)  y en la medida de lo posible,  se evalúa la eficacia que han tenido esos gastos.

CONCLUYO. Entre más tarde empecemos con este proceso, más desordenado y doloroso va a ser el ajuste. Los candidatos a la Presidencia deben pronunciarse de inmediato, pues de no actuar, este es el panorama que se van a encontrar.  Si no les gusta esta idea, propongan algo mejor. Y olviden las encuestas por un rato.


sábado, 23 de septiembre de 2017

EL PRESUPUESTO PARA EL 2018 (III). EL ENDEUDAMIENTO. 23/9/2017

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EL PRESUPUESTO PARA EL 2018 (III). EL ENDEUDAMIENTO.

Guillermo E. Zúñiga Chaves

En comentarios anteriores expuse que el Gobierno presentó este  presupuesto bajo la condición de “estado de necesidad”, situación que no se veía en la historia económica reciente.  Con esto justifica la imposibilidad material para atender todas la obligaciones legales y constitucionales.
 
Mostré también que en solo dos componentes, “los compromisos constitucionales” (a los que no se les asignó todo lo que la legislación indica) y el “servicio de la deuda”, se van casi dos terceras partes de los ¢9.3 billones de gastos contemplados.

Hoy voy a hablar sobre la forma en que se financia este presupuesto y los enormes efectos  sobre el nivel de endeudamiento y otras variables.

FINANCIAMIENTO.  Ya mencioné que el total de gastos presupuestados son ¢9.3 billones. Para hacerle frente a esos gastos, el Gobierno tendrá ingresos por  ¢5.2 billones. Este cálculo sale de la “certificación de la efectividad fiscal de los ingresos del Gobierno Central para el ejercicio económico del 2018”, documento elaborado por la Contraloría General de República (11/8/2017). Esto nos dice que los ingresos estimados van a financiar solamente el 56% del gasto presupuestado. El resto del gasto, ¢4.1 billones (44%), será financiado con deuda.

Y la Tesorería tendrá que ir a captar esos recursos durante todo el año entrante.  Pero además, para lo que resta de este año 2017 tendrá que ir a captar ¢1.1 billones en el mercado, más ¢340 mil millones que colocará en operaciones directas, a corto plazo, en las instituciones públicas. (Exposición de Motivos, pág. 78).  Y la Tesorería, en palabras del Presidente, estaba atravesando problemas de liquidez desde agosto de este año. El tema de la liquidez sigue latente.

TASAS DE INTERÉS. De la Exposición de Motivos cito : “El control de la inflación como objetivo del BCCR así como la estabilización del tipo de cambio, ha propiciado una política de aumento en las tasas de interés por parte del BCCR. A inicios del 2017, la tasa de política monetaria se ubicaba en 1,75%; 2,75 puntos porcentuales por debajo de la observada al mes de agosto 2017, la cual se ubica en 4,5%.
Aunado a lo anterior, se han dado incrementos en las tasas de captación de Central Directo del BCCR, ambos hechos, han conllevado a incrementos en las tasas de interés por emisiones de títulos valores del Gobierno Central”.(Pág. 81)
Pero si Hacienda tiene que conseguir entre ahora y el otro año ¢5.2 billones, también provoca  presiones  en el mercado.  Claro que las tasas de interés subirán por esa presencia de Hacienda.  De hecho, el cálculo que hace la Dirección de Crédito Público es que la tasa implícita del endeudamiento para el 2018 será 8,31%  frente a 7,53% que calcula para el 2017.  (Pág. 80)
AUMENTO DE LA DEUDA. Cuando el Banco Central aporta la certificación de la capacidad de endeudamiento del Gobierno nos indica que habrá un aumento de la relación deuda a PIB de 3% al final del año 2018. (Certificación del 30/8/2017).  Con este resultado, según mis cálculos, la Deuda Pública Total andaría cerca de 68% del PIB al final del 2018.  Y ahí mismo el BCCR afirma que esa trayectoria creciente del endeudamiento no es sostenible.   
Y entre otras cosas el BCCR alerta que  el comportamiento del endeudamiento público incide negativamente en la eficacia de las acciones de política monetaria y cambiaria del Banco Central, necesaria para mantener la estabilidad interna y externa de la moneda nacional y, en general la estabilidad macroeconómica del país”
CONCLUYO: Por una parte, se notan posiciones encontradas entre Hacienda y el Banco Central. Por otra, es claro que La incertidumbre ante un panorama de aprobación de la reforma fiscal, el creciente déficit fiscal, incremento en la percepción de riesgo de los inversionistas, y posibles deterioros en las calificaciones de riesgo internacional podrían generar mayor competencia por la captación de recursos en el mercado provocando alzas en las tasas de interés así como reducción de oportunidades del financiamiento para el sector  privado.  Y esto lo dice Hacienda. (Pág. 81). ¡Por aquí va la procesión!